Siempre dije que no necesito a un hombre a mi lado para ser feliz, y menos si estoy estudiando.
También es cierto que negué muchas veces a ese ser tan chiquitito llamado cupido, señalando que tiempo no tengo.
Pero de la anda apareció este joven que llegó a mi vida de un momento a otro, se supo ganar mi cariño y a pesar de haberle dicho muchas veces que no quería pareja insistió, y es que cuando uno desea algo persevera hasta el final.
Todo comenzó una vez de entre muchos partidos de fútbol en donde yo visitaba a darle alientos a mis compañeros, él sentado en la grada y le preguntó a mi compañera su nombre, como yo gritaba mucho me dijo que me callara y no me dejé. :)
Al día siguiente recibí una solicitud de amistad, conversamos, nuestras conversaciones no eran muy largas y siempre terminábamos en un: "OK"; hablábamos por celular todas las noches, de cualquier cosa, hasta el punto que me decomisaron el celular (mi papá) porque no entendía con quien hablaba y de qué, quedamos en hablar en persona muchas veces, pero no coincidíamos con nuestro horario. Las tareas interrumpían, hasta que un día te acercaste a mi guarida: Era mi escondite en la parte de al fondo del colegio, solo mis amigas y yo. Me hablaste y venciste tu miedo. Fué así que entre salidas y salidas como amigos nos conocimos más.
Pasaron los días y tus detalles me enamoraron. Comenzaron los peluches, las pulseras, los chocolates. Sé que no importa los regalos, sino el sentimiento; y tu me los diste todos. Fueron momentos de ayuda incondicional, cuando iba a tu casa para ayudarte en las tareas porque se que necesitabas mi ayuda. Siempre te deseé lo mejor, de amiga a amigo. Pero fué el 03 de Noviembre cuando me pediste que te acompañe a tu casa junto con un grupo de amigos a la salida del colegio, decidí hacerte caso y en el camino me dejaste de lado, me dió cólera porque caminé por esos lugares por ti, cuando estaba arrepintiéndome tus amigos nos dejaron y seguimos el camino los dos solos. Dijiste que estabas cansado y nos sentamos, sacaste un peluchote de la mochila y me hiciste la pregunta más importante: ¿QUIERES ser mi ENAMORADA? o no supe que decirte, pero decidí decirte si. Pensé sinceramente que no duraría, pero decidí darle la razón al tiempo. Pasaron un mes con tres días y me siento muy feliz. Te quiero muchisimo.
Eres mi gordo, mi bestia, mi tarado, mi tonto. Mi todo♥

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